ARTÍCULOS HISTÓRICOS

15 de diciembre de 2017

D. MANUEL DÍAZ-PINÉS RUBIO-MANZANARES



Un guardia civil al servicio de España y de sus gobiernos



Manuel fue uno de los nueve hijos del matrimonio formado por José Díaz-Pinés Fernández-Vázquez, de oficio labrador, y de Francisca Rubio-Manzanares García de Mora. Nació a las 22,30 horas del 16 de octubre de 1854 en la casa familiar ubicada en la calle Empedrada de Manzanares.  Fue bautizado dos días más tarde en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, dándole el mismo nombre que su abuelo paterno.(1)
No tenemos ningún dato de su infancia y adolescencia, pero es de suponer que, como era habitual en hijos de pequeños propietarios, recibiera una enseñanza primaria básica, aunque tuviera que ayudar en la explotación agrícola del patrimonio familiar.
Deseoso de abandonar el terruño y ampliar sus horizontes, en junio de 1874, con 19 años de edad,  se incorporaba a filas como soldado voluntario en el primer batallón del Regimiento de Infantería de Burgos nº 36.
Cinco meses más tarde solicitaba su ingreso en la Academia de Cadetes de Infantería, el cual le fue concedido de inmediato ya que sabía leer y escribir con soltura, cosa poco frecuente en la época. Eran tiempos de guerra civil  y las fuerzas armadas necesitaban oficiales con urgencia; ello explica que en solo dos meses de formación acelerada obtuviera su diploma de alférez, pasando, en enero de 1875, al Batallón de Reserva nº 25 acantonado en Valencia.
Nada más llegar a su destino recibió el bautismo de fuego en distintas operaciones mantenidas en Chelva contra varias partidas enemigas, destacando por su valentía en los sangrientos combates que tuvieron lugar en la mencionada localidad entre el 10 y el 25 de junio. Posteriormente su unidad marchaba a Lérida, donde intervino también en los duros enfrentamientos  librados  para  desalojar  a  los carlistas de la Seo de Urgel. (2)
En diciembre de 1876, encontrándose en la localidad de Borjas Blancas, recibió su ascenso a teniente por méritos de guerra, en recompensa por su destacada actuación y arrojo en las operaciones militares donde intervino.
Terminada la contienda entre liberales y carlistas, en septiembre de 1877 solicitaba su ingreso en la Guardia Civil. Ello suponía perder un grado en la escala de mando; así pues, se le concedió el pase a la Benemérita  con el empleo de alférez y pidió su pase a los Tercios que servían en Cuba, donde la guerra contra los insurrectos duraba ya nueve años. Con ello recuperó el empleo de teniente, un ascenso provisional que correspondía a los oficiales que servían en la colonia. (3)
El 10 de noviembre del citado año partía de Cádiz hacia La Habana en el vapor correo “España”. Una vez en la isla caribeña se le destinó a la Comandancia de Cienfuegos, pasando a encargarse de la vigilancia del puesto de Soledad.
Por sus distinguidos servicios en la pacificación del territorio, como Jefe de la Línea de Cartagena (provincia de Matanzas), en septiembre de 1880 se le reconocía el grado efectivo de teniente de la escala general del Cuerpo de Guardia Civil  y el grado de capitán por méritos de guerra en el escalafón general del ejército. Acababa de cumplir 26 años.
En marzo de 1881 se incorporó al Centro de Instrucción de Caballería de Calabazar, situado a pocos kilómetros de La Habana y poco después pasó como ayudante a la Comandancia de la capital.
Aquel bizarro teniente que había conseguido librarse de las balas en los numerosos combates donde participó, no pudo zafarse de las flechas que lanzó Cupido. Durante su estancia en Cuba se enamoró de María de las Mercedes Basset Guim, joven natural de Guanabacoa, hija de farmacéutico, con quien contrajo matrimonio el 14 de noviembre de 1882. El contaba  28 años de edad, ella sólo 17.
 
Vestuario y armamento de un oficial de la Guardia Civil en Cuba

En los años siguientes sobrevinieron diferentes destinos. A sucesivos requerimientos del mando actuó como Jefe de Línea de Madera, Jefe de la Línea de San Antonio de los Baños y Jefe accidental del Centro de Instrucción de Caballería de Calabazar.
Por disposiciones de la superioridad, en febrero de 1885 causaba baja en la Comandancia de la Habana para  regresar a la metrópoli. El 25 de abril embarcó junto con su familia para regresar a España. Tras desembarcar en Cádiz regresó a Manzanares en espera de su nuevo destino en la península. En el pueblo tuvo la desgracia de perder a su hija Francisca, a consecuencia de una grave infección gastrointestinal. La pequeña de cinco meses falleció el 6 de agosto en la casa familiar que mantenían en calle Trompas 14. (4)
Apenas digerido el dolor de aquella desgracia, a principios de diciembre de 1895 era destinado a la 8ª Compañía de la Comandancia de Castellón, haciéndose cargo de la Línea de Segorge, y en noviembre de 1886 era trasladado a Vizcaya como responsable de la Línea de Zornoza.
A mediados de 1887 fue enviado de nuevo a Cuba. A su llegada se incorporó a la Comandancia de Santa Clara, asignándole el mando de la Línea de Manicaragua y posteriormente la de San Gil. Al año siguiente pasaba a la Comandancia de la Habana como jefe de la línea de Guanabacoa. En esos momentos no había guerra abierta en la isla, pero los independentistas seguían conspirando y acumulando armamento para iniciar su ansiada revolución. En aquel periodo de paz relativa nació en la Habana su hijo Víctor Manuel.
En julio de 1888 Díaz-Pinés era ascendido a capitán del Cuerpo. El ascenso implicaba un nuevo traslado. Esta vez a la Comandancia de Cienfuegos donde se hizo cargo del mando del escuadrón de caballería de Santa Isabel de las Lajas.
Tratando de permanecer lo más cerca posible de su esposa, enferma de varicela, consiguió el traslado a la Comandancia de la Habana, ejerciendo el mando del escuadrón de Calabazar. Esta situación no duró mucho tiempo. Las necesidades del servicio le llevaron a la Comandancia de Colón donde asumió el mando del escuadrón de caballería durante ocho meses. Posteriormente actuó como Jefe de Detall y Jefe accidental de dicha Comandancia por ausencia del titular. (5)




Por disposición del mando, en agosto de 1894 era enviado de nuevo a la península. Tras desembarcar en Santander vuelve a Manzanares en espera de que le asignen nuevo destino. Entretanto, la situación en Cuba se estaba agravando peligrosamente y la sombra de otro levantamiento sobrevolaba el territorio. Dadas las circunstancias, el capitán Díaz-Pinés fue reclamado en la isla. Tras cruzar el océano, el 13 de diciembre se hacía cargo de la segunda compañía de la Comandancia de Vuelta Abajo (Pinar del Río), acantonada en la localidad de San Cristóbal.
El 24 de febrero de 1895, tras el Grito de Baire, se produce la sublevación generalizada de los isleños que desencadena la guerra. El cambio de escenario lleva a Pinés al mando del escuadrón de caballería de Guanajay.
Bajo las órdenes del primer jefe de la Comandancia, teniente coronel D. Rafael Rivera Ortiz, a mediados de octubre de 1895 se desplegó una amplia operación de castigo por las zonas de Mariel-Guanajay  en persecución de las partidas insurgentes de Pedro Delgado Carcache y Néstor Liemus. Localizados el 4 de noviembre, se produjo un duro combate en el punto conocido como “La Loma del Rubí Viejo” (término de Cayajabos). Al frente de su columna, desplegando extraordinario valor, el capitán Díaz-Pinés asaltó el campamento insurgente forzando la huida de los rebeldes a los que se  tomó armas, municiones y otros pertrechos de guerra. Por esta acción se le concedería la  medalla de primera clase al Mérito Militar con distintivo rojo. (6)

 
Varios objetos de campaña de uso personal de D. Manuel

Entre 1896 a 1898 no cesarán los combates y escaramuzas en la provincia de Pinar del Río, animados los insurgentes de la zona por la presencia de Antonio Maceo, uno de los dirigentes más activos de la revolución. Díaz-Pinés seguirá destacando por su iniciativa y comportamiento ejemplar en distintos enfrentamientos, siendo distinguido con la concesión de varias Cruces al Mérito Militar.
Una de ellas, por su actuación en el combate sostenido en el ingenio Laborí el 11 de febrero; otra por su arriesgada intervención en el enfrentamiento de Catalina de Banes el 25 de junio, y una más por las penalidades que sufrió en la vigilancia de la trocha Mariel-Majana para evitar el paso de mambises de un lado a otro de la línea. Esta misión, en plena manigua, era especialmente difícil. A las lluvias torrenciales y la cerrada vegetación que dificultaba los desplazamientos, se unían la acción de alimañas e insectos, causantes de numerosas enfermedades que diezmaban las tropas españolas.
En 1897 continuó formando parte de columnas mixtas de militares y guardias civiles, siempre en persecución de los insurrectos. El 21 de enero los encuentran parapetados en el lugar conocido por “El Brujo”. Tras dos horas de fuego, las fuerzas bajo el mando del capitán Díaz-Pinés consiguieron desalojarlos y ponerlos en fuga. Los días 22 y 23 de mayo participa también en los fuegos mantenidos con el enemigo en Cuyaguatejé, en la zona más occidental de la isla. Por su destacada actuación y méritos contraídos en todas estas acciones de guerra es ascendido a comandante y destinado a la Comandancia de la Habana como segundo jefe.

Cruz de Primera Clase al Mérito Militar
 
La intervención de las tropas norteamericanas a favor de los independentistas cubanos resultó decisiva para determinar el resultado de la guerra. Con la destrucción de la flota del almirante Cervera en la batalla naval de Santiago de Cuba, ocurrida el 3 de julio de 1898, España sufrió el oprobio de la derrota perdiendo todas sus colonias.
Vencidos y desmoralizados, los restos del ejército español fueron repatriados. Junto a sus guardias y familias, el 27 de noviembre Manuel embarcó en el vapor “Montevideo”, fondeando en Málaga el 12 de diciembre. (7)

 
Vapor "Montevideo" donde fueron repatriadas varias unidades militares entre las que se encontraban los guardias civiles de la Comandancia de la Habana

Agregado provisionalmente a la Comandancia de Ciudad Real, los primeros días de 1899 los pasó en Madrid entregando la documentación e informando sobre las incidencias relativas a la liquidación de la Comandancia de la Habana, de la que fue Jefe accidental en sus últimos días por ausencia del titular.
Por estas fechas se le concede la medalla de la Campaña de Cuba con dos pasadores por haber estado en el escenario de la guerra más de tres años.

Medallas de las campañas de Cuba

En octubre de 1899 es asignado como segundo jefe a la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, perteneciente al 18º Tercio, donde permanecería siete años. En la “Tacita de plata” recibe la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo por haber cumplido veinticinco años de servicio ejemplar sin ningún arresto ni amonestación. (8) Su vida tiene entonces un poco de estabilidad geográfica, aunque sigue su lucha contra el contrabando, habitual en aquella provincia, tratando de mantener el orden ante la explosiva situación social existente a causa de las malas condiciones de vida y la explotación que sufrían los campesinos por parte de cortijeros y terratenientes.

Antigua Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz

Afectado por una seria enfermedad reumática causó baja en el servicio en agosto de 1900 y se le concedieron dos meses de licencia para atender a su recuperación, tiempo que pasó en su retiro de Manzanares.
Recuperado de sus dolencias, la pareja se planteó tener otro hijo. El 12 de noviembre de 1901 su esposa daba a luz en Cádiz a una niña a la que pondrían por nombre Concepción. (9)
Como jefe accidental de la Comandancia en aquel momento, hubo de intervenir en un desagradable incidente que afectó negativamente a la imagen de la Guardia Civil. El 18 de septiembre de 1902 un guardia del puesto de Sanlúcar de Barrameda asesinó al teniente Francisco Jiménez Topete después de que éste reprendiera duramente a su subordinado. Poco después el agresor se suicidaba disparándose en la cabeza con su pistola reglamentaria. Estos hechos luctuosos venían a sumarse a otros episodios sangrientos ocurridos con anterioridad en otros lugares, como Málaga y Zaragoza, y la prensa liberal aprovechó este nuevo caso para realizar fuertes críticas al instituto armado y al uso represivo que de él hacía el Gobierno.
El 23 de diciembre de 1903 se concedió a Díaz-Pinés el ascenso a teniente coronel, grado que le correspondía por antigüedad, haciéndose cargo de forma oficial de la jefatura de la Comandancia de Cádiz hasta febrero de 1907. (10) Estando en Cádiz cumplió los treinta años de servicio intachable, constancia y lealtad que fueron premiadas con la Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.



Medalla y Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo

A pesar de su alejamiento físico de Manzanares, don Manuel siguió vinculado al pueblo y mantuvo bodega abierta a su nombre, como aparece en el Anuario del Comercio de 1908.
Sus dolencias reumáticas le mantuvieron casi un año incapacitado para el servicio. A los pocos meses de reincorporarse a su puesto recibió orden de traslado para hacerse cargo de la Comandancia de Gerona. (11) En tierras catalanas permaneció hasta enero de 1911, fecha en que fue promovido al grado de coronel por antigüedad. El ascenso conllevó otro cambio de destino y nuevas responsabilidades como subinspector del 16º Tercio de la Guardia Civil que incluía las Comandancias de Málaga y Almería. (12) Una vez más la familia cambió de residencia, fijando su domicilio en Málaga.


D. Manuel Díaz-Pinés Rubio-Manzanares


Entre 1912 y 1915 se llevaron a cabo bajo sus directrices importantes actuaciones para mantener la seguridad y el orden público en varias provincias andaluzas. El propio ministro de la Gobernación, el conservador José Sánchez Guerra, manifestaba personalmente al coronel Díaz-Pinés su gratitud por los méritos y relevantes servicios prestados durante los meses de junio, julio y agosto en las provincias andaluzas por su comportamiento y plausible celo al cumplir la misión de vigilancia y defensa que se le encomendó.(13)
Por fin, el 28 de octubre de 1916 se concedía a don Manuel el retiro. A sus 62 años decidió permanecer en Málaga. El clima templado era más beneficioso para su salud que los fríos inviernos de Manzanares. En noviembre de 1918, estando ya en la reserva, era ascendido al empleo de general de Brigada. (14)
Tras unos años de venturosa jubilación sobrevino la dolorosa pérdida de su esposa. Ocurrió de forma repentina durante un viaje en Granada el 27 de septiembre de 1925. D. Manuel siguió residiendo en Málaga, siempre acompañado de su hija Concepción.
Todavía le quedó a don Manuel tiempo suficiente para ver como España se deslizaba hacia el enfrentamiento fratricida, consciente de las terribles consecuencias de las guerras. Tras una vida dedicada al mantenimiento del orden público, debió asistir con gran impotencia e indignación a la oleada de desmanes y violencia revolucionaria que siguió al fracaso inicial del levantamiento militar de 1936 en la provincia. No conocemos sus afinidades políticas, si es que las tuvo, pero su avanzada edad le mantuvo forzosamente al margen de los acontecimientos y posiblemente le libró también de acosos o represalias.
El general falleció el 4 de septiembre de 1937, a los 83 años, cinco meses después de la toma de Málaga por las tropas comandadas por el general Queipo de Llano. (15)
D. Manuel fue hijo de su tiempo, un guardia civil disciplinado que cumplió las leyes vigentes y las órdenes de sus superiores. Si unas u otras fueron injustas o desacertadas no estuvo en su mano cuestionarlas, sino cumplirlas con la mayor eficacia posible. Y en ello puso todo su empeño, arriesgando incluso la vida cuando así lo exigieron las circunstancias. Vaya desde aquí nuestro recuerdo y admiración para aquel valiente manzanareño.
   
NOTAS

1.- Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Manzanares. Libro de Bautismos nº 43 página 241.
Los hermanos de Manuel fueron: Antonio, Francisco, Alfonso, María Teresa, Ángela, Antonia, Josefa y María.
Posteriormente la familia cambió su domicilio a la calle Trompas nº 10.
2.- Hoja de Servicios de Manuel Díaz-Pinés Rubio. Dirección General de la Guardia Civil. Archivo General Militar de Segovia. Legajo D-691
3.- Para cualquier oficial hay que distinguir entre el grado militar general dentro del ejército, el grado dentro de la Guardia Civil, que es uno inferior, y el de los Tercios destinados en Cuba que, provisionalmente, ostentaban uno más que el que les correspondería en la península.
4.- Libro de Defunciones nº 10. Folio 36. Registro Civil de Manzanares.
5.- Las fuerzas de la Guardia Civil en Cuba constaban de tres tercios, el 17,18 y 19.
El 1º cubría las comandancias de LA HABANA, COLON y VUELTA ABAJO
EL 2º las de SANTA CLARA, REMEDIOS, SAGUA,  CIENFUEGOS Y SANCTI-SPIRITUS
El 3º las de PUERTO PRICIPE, SANTIAGO DE CUBA Y HOLGUIN
El cuadro de jefes y oficiales, se componía de: Clases 130, guardias de infantería 3270 y  1130 de caballería.
6.- Periódico “El Correo Militar” del 13 de octubre 1896
7.- Periódico “El Imparcial” del 13 de diciembre 1898
8.- Periódico “La Correspondencia Militar” del 11 de diciembre de 1899
9.- Sabemos que a Manuel Díaz-Pinés le sobrevivieron tres hijos, dos varones y una mujer. Uno de ellos, Víctor Manuel, nacido en La Habana en 1887,  residió algún tiempo en calle Reyes Católicos 22 de Córdoba. Era empleado (¿) y estaba casado con la malagueña Feliciana Sánchez Parra.
Otro se llamó Ángel y nació también en Cuba
En cuanto a su hija, Concepción Díaz-Pinés Basset, consiguió que el gobierno de Franco le reconociera una pensión de orfandad. Terminada la guerra, optó por volver a Manzanares buscando el calor de la familia. Permaneció soltera y convivió muchos años con su primo José Díaz-Pinés, gerente de la empresa de Aguas Potables y Alcantarillado. Falleció en la Residencia de la Milagrosa el 25 de octubre de 1983.
10.- Periódico “El Día” de 16 de enero de 1904
11.- Periódico “La Época” 18 de noviembre de 1908
12.- Anuario Militar de 1911. Página 467
13.- Hoja de Servicios de Manuel Díaz-Pinés Rubio. Dirección General de la Guardia Civil. Archivo General Militar de Segovia. Legajo D-691
14.- Periódico “El Fígaro” de 21 de noviembre de 1918
15.- Boletín Oficial del Estado nº 338. Burgos 23-IX-1937

2 de noviembre de 2017

EL TELÉGRAFO Y SU LLEGADA A MANZANARES

Los grupos humanos organizados siempre tuvieron la necesidad de comunicarse a distancia lo más rápidamente posible. Por ello, grandes imperios como el chino, romano o maya ya disponían de sistemas de correo terrestre muy bien planificados. No obstante, las comunicaciones por medio de mensajeros a pie o postillones a caballo tenían sus limitaciones por causas personales, orográficas o climatológicas y no eran lo suficientemente seguras ni rápidas para casos urgentes. Una invasión de ejércitos enemigos o el desembarco de piratas en cualquier punto de la costa exigían un conocimiento inmediato para adoptar contramedidas eficaces. Se recurrió entonces a las comunicaciones ópticas estableciendo redes de torres de vigilancia en cuya parte superior se prendían hogueras cuando era preciso transmitir una señal de peligro. Este mecanismo tan primario fue derivando con el tiempo hacia los heliógrafos y telégrafos ópticos que utilizaban los reflejos de la luz solar, si bien estaban restringidos a las horas diurnas. La solución a todos esos problemas vino con el desarrollo del telégrafo eléctrico a mediados del siglo XIX.
Este gran invento fue desarrollado por los norteamericanos Samuel Finley Breese Morse y Alfred Lewis Vail, quienes realizaron la primera demostración pública en 1844 con un lenguaje de puntos y rayas que pronto se haría mundialmente famoso. 


Alfred Lewis Vail
Samuel Finley Breese Morse

La tecnología avanzaba a tal velocidad que el gobierno español tuvo que cancelar en 1852 la red telegráfica óptica que todavía estaba construyendo para instalar  los nuevos sistemas de telegrafía eléctrica basados en el sistema Morse. Al objeto de contar con el personal técnico necesario para implementar el sistema, en 1852 se constituyó la Escuela de Telegrafistas. El Cuerpo de Telégrafos fue creado por Ley de 22 de abril de 1855 y por expreso deseo de Isabel II se concibió desde sus orígenes como un servicio público. (1) El primer Director General de Telégrafos fue el brillante ingeniero de la Armada D. José María Mathé Aragua, quien antes había actuado como asesor del gobierno respecto a los diferentes equipos y sistemas existentes en el mundo.

                  
El coronel donostiarra D. José María Mathé      D. Cándido Nocedal, Ministro de la Gobernación

Los trabajadores  de Telégrafos manejaban información importante, por ello formaban un grupo profesional de gran responsabilidad y relevancia social. Eran funcionarios, adscritos en principio  a la Secretaría de Estado y más tarde al Ministerio de Gobernación, vestían de uniforme y estaban sometidos a un riguroso régimen disciplinario.
Haciendo un importante esfuerzo presupuestario, entre los años 1854 y 1863 quedó constituida la primera red de telegrafía eléctrica española con una estructura radial que, partiendo de Madrid, enlazaba con todas las capitales de provincia y las principales ciudades del país. Estas líneas principales estaban unidas entre sí por otra serie de líneas transversales.
 
Líneas telegráficas
Entre las líneas contratadas en 1855 estaba la de Tembleque a Andújar pasando por Manzanares. Tenía cuatro hilos, una estación-comandancia y tres de servicio. Desde la estación de servicio de Manzanares partía una línea de dos hilos hacia Ciudad-Real por Almagro. (2)
La fecha de inicio del servicio telegráfico en la estación de Manzanares fue el 18 de noviembre de 1857 según la circular que reproducimos a continuación: (3)

MINISTERIO  DE GRACIA Y JUSTICIA.- Circular.- En real orden de fecha 11 del actual se dice á este ministerio por el de la Gobernación del reino lo que sigue:
Excmo. señor: Desde este día quedan abiertas para el servicio de correspondencia oficial las estaciones telegráficas de Tembleque, Manzanares, La Carolina, Andújar, Jaén, Granada, Málaga, Córdoba y Sevilla.
De real orden, comunicada por el señor ministro de la Gobernación, lo digo á V. E. para los efectos correspondientes.
Madrid 18 de noviembre de 1857.- El subsecretario, Ramón Gil Osorio.


Equipo emisor-receptor
En los primeros años eran frecuentes las averías y los cortes de comunicación cuando las tormentas derribaban los postes que soportaban los hilos. Con el tiempo mejoraron los aparatos de transmisión y recepción de datos. En 1870 tuvo lugar un avance significativo ya que se introdujeron nuevos equipos que permitían traducir directamente el mensaje telegráfico  de puntos y rayas en caracteres alfabéticos.
La telegrafía eléctrica fue usada fundamentalmente por la administración del Estado, pero al ser una red pública tuvo otros importantes usuarios, como los periodistas de la época, que vieron en ella el medio ideal para transmitir  rápidamente las noticias, y por los empresarios ya que les permitía  realizar operaciones mercantiles o conocer con bastante rapidez las cotizaciones de la Bolsa nacional y extranjera.
En Manzanares la sede de Telégrafos estuvo a principios del siglo XX en la actual calle Jesús del Perdón, en una casa que todavía se conserva ahora dedicada a la venta de quesos. Posteriormente se trasladó a la calle Empedrada, junto a la casa de la familia García-Noblejas. Finalmente, en 1961 se agruparon los servicios de Correos y Telégrafos en el edificio de la Plaza de la Constitución que ocupan en la actualidad.
Ante la tardanza del correo postal y la escasa calidad de las comunicaciones telefónicas, el telégrafo fue durante muchos años el método preferido para la transmisión urgente de noticias, tanto administrativas como comerciales.
El servicio de telégrafos quedó obsoleto a finales del siglo XX por el extraordinario desarrollo de la telefonía por cable e inalámbrica y la aparición de Internet.
 
NOTAS

1.- OLIVÉ ROIG, Sebastián. 150 años del telégrafo en España   http://www.coit.es/foro/pub/ficheros/libros150anosdeltelegrafoenespana_ae9863b5.pdf
2.- Periódico La España 17 noviembre de 1855
3.- Periódico La España 20 noviembre 1857
4.-Funcionamiento:
Cuando en la estación emisora se cierra el interruptor (manipulador) circula una corriente por el siguiente circuito: polo positivo, línea, electroimán, tierra, polo negativo, lo que tiene como consecuencia que, activado el electroimán, sea atraída una pieza metálica terminada en un punzón que presiona una tira de papel, que se desplaza mediante unos rodillos de arrastre, movidos por un mecanismo de relojería, sobre un cilindro impregnado de tinta, de tal forma que, según la duración de la pulsación del interruptor, se traducirá en la impresión de un punto o una raya en la tira de papel.




 

20 de octubre de 2017

MANZANARES, DEL FAROL A LA LÁMPARA ELÉCTRICA



En siglos pasados posiblemente existiría en Manzanares algún sistema de antorchas o candiles estratégicamente situados a la entrada de edificios públicos, castillo  y casas de personas principales, que mantenían a nivel particular para procurarse una mínima iluminación durante la noche.
Pero fue el año 1834 cuando la reina regente, María Cristina de Borbón Dos Sicilias, viuda de Fernando VII, decretaba por razones de seguridad, en nombre de su hija Isabel II, la instalación obligatoria de alumbrado público nocturno, y vigilancia con serenos, en aquellas capitales de provincia que todavía no lo tuvieran, todo ello con cargo a los presupuestos municipales. Aunque de momento no se extendía la obligatoriedad a las demás ciudades, villas y lugares del reino, se les animaba a seguir el ejemplo de forma voluntaria, para hacer partícipes al resto de los ciudadanos de las benéficas intenciones que aquellas reales disposiciones perseguían. (1)

María Cristina de Borbón Dos Sicilias, sobrina y cuarta esposa de Fernando VII. Regente entre 1833 y 1840
En el artículo segundo del decreto se establecían al menos seis horas de iluminación durante los meses de octubre a marzo y cuatro horas en los meses de primavera y verano por ser más las horas de luz solar. Se dejaba al criterio de las autoridades locales aumentar o no las horas de iluminación y establecer el número de faroles necesarios en virtud de la extensión del casco urbano.
En cuanto a los serenos, debían iniciar su actividad a las diez de la noche y prolongarla hasta el amanecer. Además del farol portátil, disponían para su defensa de una pequeña lanza o “chuzo” y de un pito para dar la alarma en caso de robo o incendio.
A causa del precario estado de sus finanzas, Manzanares tardaría aún 29 años en establecer en sus calles y plazas un sistema de alumbrado público mediante faroles cubiertos, que no se apagaban aunque hiciera tiempo desapacible con viento o lluvia, alimentados con aceites vegetales de baja calidad.
El 1 de agosto de 1863, el ayuntamiento presidido por D. Juan Fernández-Caballero Jiménez, tras adquirir los faroles, alcuzas, escalas, palomillas de sujeción, farolas y demás elementos necesarios, sacaba por primera vez a subasta el servicio de alumbrado público por la cantidad de 8.000 reales.(2) 
La iluminación nocturna se llevaba a cabo mediante de 60 pequeños faroles de reverbero (3), que consumían cuatro onzas de aceite por día, y otros 25 faroles más grandes, que consumían 6 onzas diarias. (4) Hay que señalar además los cinco faroles  que portaban los serenos o vigilantes nocturnos. 

El aumento de población de Manzanares determinó que el número de serenos pasara de 5 en 1863 a 8 en 1922
Para la villa, que contaba entonces con poco más de 10.000 habitantes, el principal punto de luz fue durante mucho tiempo la farola de hierro fundido existente en la Plaza Pública o Plaza de la Constitución, la cual disponía de cuatro faroles grandes. Más tarde se instaló otra farola en la plaza de San Blas para iluminar las cercanías del cuartel de la Guardia Civil, instalado en el propio castillo.
Resulta curioso que en el pliego de condiciones se contemplase únicamente la iluminación de las vías públicas durante 188 días al año, distribuidos de la siguiente forma:

MESES                                    Días
Julio de 1863                           17
Agosto                                     16
Septiembre                              17
Octubre                                   17
Noviembre                              16
Diciembre                               14
Enero de 1864                        18
Febrero                                   13
Marzo                                     16
Abril                                       14
Mayo                                      15
Junio                                       15
Total                                      188

Para reducir costes, se encendían los faroles únicamente los días que la luna reflejaba menos cantidad de luz solar, en su fase de luna nueva, así como en los inicios del cuarto creciente y finales del menguante.
Estando próxima la inauguración de la empresa Eléctrica de Manzanares, en la sesión extraordinaria celebrada por la Corporación Municipal el 5 de abril de 1894, ésta acordó la sustitución progresiva del alumbrado público mediante faroles por lámparas alimentadas con energía eléctrica. El 25 de mayo de 1895 se firmaba un convenio entre Diego Martín de Bernardo Quevedo, gerente de la sociedad Eléctrica de Manzanares, y D. Sebastián Carrión-Vega Peñuelas, alcalde de la ciudad, para el alumbrado de las principales calles de la población. (5) 
 
Diego Martín de Bernardo Quevedo, emprendedor empresario local fallecido en Málaga el 19-IV-1911 a los 64 años y enterrado en Manzanares. Casado con Catalina Rubio-Manzanares no tuvo descendencia


En principio se instalaron únicamente 30 lámparas guía con filamento de carbón en las calles más céntricas que apenas lograron mejorar la visibilidad nocturna. El tendido de líneas eléctricas por el pueblo y la sustitución de faroles por lámparas de carbón se realizó progresivamente durante los años 1897 y 1898. (6)
 
Primera lámpara con filamento de algodón carbonizado, comercialmente viable, patentada por Thomas Alva Edison en 1880

La caldera de vapor alimentada con carbón que generaba la electricidad en la fábrica, funcionaba únicamente hasta la una de la madrugada. A partir de esa hora los particulares quedaban sin suministro, pero las lámparas de alumbrado público permanecían encendidas hasta el amanecer alimentadas con baterías de acumuladores. 
El 1 de mayo de 1907 finalizó el contrato de suministro de energía al ayuntamiento por parte de Diego Martín de Bernardo Quevedo y se subrogó en él la empresa Sedano y Compañía. (7)

A la derecha, tras el canal del Azuer, puede apreciarse el edificio de la fábrica de electricidad de Manzanares
En diciembre de 1912 se mejoró notablemente la iluminación de la ciudad al ser sustituidas las 424 lámparas con filamento de carbón, de 5 bujías, por 650 con filamento metálico de wolframio, de 16 bujías. (8)
La iluminación nocturna permitió prolongar las actividades humanas extendiéndolas a cualquier hora del día, constituyendo un notable avance para nuestra civilización. Después de 122 años, la energía eléctrica sigue siendo todavía la utilizada con preferencia para este cometido. 

 
La Plaza de la Constitución y la fachada de la Casa Consistorial en los primeros años del siglo XX, alumbrados ya con lámparas eléctricas

NOTAS
1.- Boletín Oficial de la Provincia del 1 de octubre de 1834 Archivo de la Diputación Provincial de Ciudad Real.

2.- Boletín Oficial de la Provincia del 10-VIII-1863. Archivo de la Diputación Provincial de Ciudad Real.

3.- Los faroles de reverbero, alimentados con aceite vegetal, disponían de unos reflectores de latón que actuaban como espejos, ampliando el alcance e intensidad de la luz de manera notoria.

4.- Antiguamente el aceite se medía con unidades de masa. Una arroba de masa eran 11,34 kilogramos y equivalía a 25 libras. Una libra equivale a 453,59 gramos y tenía 16 onzas. Así pues, la onza es la dieciseisava parte de la libra, o sea 28,35 gramos.
Se deduce de estos datos que el consumo de aceite para iluminar la villa venía a ser de unos 12 kilos; es decir, algo más de una arroba de aceite cada día.

5.- El 16 de junio de 1895 se inauguraron las instalaciones de la nueva fábrica de electricidad con la bendición del obispo Sánchez-Carrascosa y hubo tres días de festejos en el pueblo.
Veinticuatro días antes de aquella inauguración falleció en Berlín el presidente y principal accionista de la Sociedad, D. Isaac Peral Caballero, al complicarse el postoperatorio de la intervención quirúrgica a la que fue sometido para extirparle un cáncer de piel. Tras esa notable pérdida y tal vez por no obtener la rentabilidad prevista, la compañía se disolvió el 1 de julio de 1897, adquiriendo todas las acciones D. Diego Martín de Bernardo Quevedo, su anterior gerente.

6.- El último encargado del mantenimiento y reparación de los faroles fue José Salas. Libro Diario de Gastos, página 18. Archivo Municipal de Manzanares

7.- Libro de Actas de Sesiones Municipales nº 4, página 67. Sesión del 3 de mayo de 1907. Archivo Municipal de Manzanares.

8.- Antiguamente la intensidad de iluminación de las lámparas se medía en bujías. Una bujía equivalía a la luz que proporcionaba una vela de cera.